¿En manos de China?: así es cómo el imperio asiático se ha adueñado de los principales sectores productivos del Perú
La fisonomía económica de Perú está mutando. Lo que durante décadas se leyó como una exitosa historia de apertura comercial, hoy se interpreta en los círculos de inteligencia económica como una transferencia de control estructural hacia un solo actor: el Estado Chino. Con la consolidación de su dominio en la red eléctrica, el control de la logística portuaria y el asedio a la industria nacional, el país enfrenta el riesgo de convertirse en una «factoría satélite» de la potencia asiática.
El «Chifagate»: La capucha que encendió las alarmas
El debate sobre la hegemonía china ya no solo se da en directorios corporativos, sino en los tribunales. En enero de 2026, el bautizado «Chifagate» puso al presidente José Jerí bajo la lupa de la Fiscalía por presunto tráfico de influencias. El mandatario fue captado ingresando clandestinamente —encapuchado y en horas de la madrugada— a reuniones con el empresario chino Zhihua «Johnny» Yang, un personaje señalado como el «facilitador» de las constructoras asiáticas en el país.
El escándalo no es menor: mientras Jerí sostenía estos encuentros no registrados, su gobierno adjudicaba contratos por más de S/ 1,400 millones a empresas chinas vinculadas a Yang para obras de infraestructura. Según un reporte de El País, la desconfianza es total:
«Dos escenas y un patrón: visitas discretas y una explicación que cambia cada día. Si todo era normal, ¿por qué entrar con capucha? El fiscal de la Nación ya inició diligencias por patrocinio ilegal de intereses».
El apagón de la competencia: El monopolio eléctrico
Más allá de los pasillos políticos, el control chino ya llegó a los interruptores de los hogares peruanos. Desde mediados de 2024, el 100% de la distribución eléctrica de Lima está en manos de dos gigantes estatales chinos: China Southern Power Grid y China Three Gorges.
La Sociedad Nacional de Industrias (SNI) fue tajante al advertir que esta concentración no es una inversión privada común, sino una jugada geopolítica:
«El Estado debe actuar ante una situación que podría exponer a los consumidores a pagar precios excesivos por la ausencia de competencia en un sector estratégico».
La industria nacional contra las cuerdas
Mientras la infraestructura crece, las chimeneas locales se apagan. El fenómeno del dumping (vender por debajo del costo de producción) ha inundado el mercado de acero y textiles con productos subsidiados por Beijing, una táctica que busca asfixiar la capacidad productiva nacional.
Acero y Manufactura
En el sector siderúrgico, la crisis es crítica. Según un informe de Semana Económica, China pasó de tener el 15% del mercado de acero en Perú al 54% en la actualidad:
«El deterioro del mercado chino obliga a sus empresas a recolocar producción en mercados con defensas bajas como el peruano, buscando eliminar a la competencia mediante precios que no responden a la lógica comercial».
Gamarra bajo asedio
En el emporio de Gamarra, los empresarios denuncian que la ropa china ingresa con valores de hasta 1 dólar por prenda. Susana Saldaña, dirigente del gremio, ha sido clara en sus reclamos:
«No competimos contra empresas, sino contra el presupuesto de un Estado que subsidia su exportación para quebrar nuestra industria. Si no hay salvaguardias, el sector textil desaparecerá».
Chancay y el control de la «Llave de Paso»
La joya de la corona es el Megapuerto de Chancay. Si bien promete modernidad, críticos advierten que el control exclusivo de la empresa estatal Cosco Shipping le otorga a China el poder de decidir quién exporta y bajo qué condiciones. Un análisis del Financial Times recogió el temor de exfuncionarios peruanos:
«El problema es que China ha adquirido electricidad, minería y puertos de un solo golpe. Geopolíticamente, las inquietudes sobre la seguridad nacional están justificadas: la ‘llave de paso’ del comercio ahora pertenece a Beijing».
El capital chino ha traído liquidez, pero a un costo de autonomía cada vez más alto. Con la minería concentrada en gigantes como MMG Limited (Las Bambas) y el reciente escándalo de corrupción que salpica la presidencia, Perú se enfrenta a la pregunta de si su destino económico se decide en Lima o en las oficinas estatales de Beijing.