Perú en tensión: elecciones bajo sospecha y disputa por la segunda vuelta
La primera vuelta de las elecciones generales en Perú, celebrada el 12 y 13 de abril de 2026, dejó un escenario marcado por fallas logísticas, acusaciones de fraude y una disputa voto a voto por definir quién enfrentará a Keiko Fujimori en el balotaje del 7 de junio. El proceso se ha visto atravesado por renuncias, amenazas y pedidos de investigación que han incrementado la desconfianza ciudadana hacia las instituciones electorales.
Renuncia y procesos contra Piero Corvetto
El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, presentó su renuncia el 21 de abril tras las críticas por las demoras en el traslado y reparto del material electoral. Su salida fue aceptada por la Junta Nacional de Justicia, pese a que la ley prohíbe dimitir durante un proceso en curso.
La Fiscalía pidió su detención preliminar por presunta colusión agravada, señalando que las irregularidades afectaron el derecho al voto de miles de ciudadanos. Corvetto entregó sus pasaportes peruano e italiano y solicitó garantías de seguridad para él y su familia, luego de que se difundiera información personal de sus hijos en televisión.
La Procuraduría General del Estado también solicitó que Corvetto sea incluido en una investigación preliminar junto con otros funcionarios de la ONPE. El Ministerio Público aseguró que está actuando “con firmeza” y que será un juez quien determine si procede la detención.
Amenazas y polarización política
El candidato ultraconservador Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, acusó al presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, de ser cómplice de Corvetto y exigió “elecciones complementarias” para 1,5 millones de peruanos que no pudieron votar. Aunque esta figura no existe en la ley electoral, López Aliaga advirtió que “arde Troya” si no se atiende su pedido y aseguró que perseguirá judicialmente a Corvetto “hasta que se muera”.
Estas declaraciones se suman a un clima de polarización creciente, donde las acusaciones de fraude han sido desmentidas por organismos internacionales, pero siguen alimentando la narrativa de sectores políticos que buscan desacreditar el proceso.
Conteo estancado y disputa por el segundo lugar
El Jurado Nacional de Elecciones informó que los resultados finales no se conocerán antes del 15 de mayo. Keiko Fujimori ya aseguró su paso a la segunda vuelta con el 17,05 % de los votos, mientras que Roberto Sánchez (12,02 %) y Rafael López Aliaga (11,90 %) pelean voto a voto por el segundo lugar, con una diferencia de apenas 14.000 sufragios.
El retraso se debe a más de 5.000 actas observadas que representan cerca de un millón de votos. Cada revisión puede tardar días, y las impugnaciones masivas presentadas por los partidos buscan restar votos al contrincante y alargar el proceso. Según expertos, este tipo de estrategias se utilizan para ganar tiempo y mantener abierta la posibilidad de revertir resultados ajustados.
Un país en incertidumbre
Con más de diez presidentes en poco más de una década, Perú enfrenta una nueva crisis de confianza hacia sus instituciones electorales. Boletas halladas en la basura, actas impugnadas y acusaciones de fraude alimentan la desconfianza ciudadana.
La segunda vuelta está prevista para el 7 de junio, pero la definición de quién acompañará a Fujimori en el balotaje sigue pendiente. El país se encuentra en un clima de tensión política y social, con protestas en las calles y un debate abierto sobre la legitimidad del proceso electoral.
La segunda vuelta está prevista para el 7 de junio, pero la definición de quién acompañará a Fujimori en el balotaje sigue pendiente. El país se encuentra en un clima de tensión política y social, con protestas en las calles y un debate abierto sobre la legitimidad del proceso electoral.