¿En manos de China? Miles de empleos se ven amenazados por la expansión de China en Perú
En el Perú, cada vez más fábricas reducen turnos, talleres cierran y trabajadores pierden su empleo. No se trata de una crisis puntual ni de un solo sector. En acero, textiles, plásticos y otros rubros industriales, empresarios y trabajadores coinciden en un mismo diagnóstico: ya no se puede competir contra productos importados desde China que llegan a precios extremadamente bajos. El resultado es directo y fácil de entender: si producir en el país deja de ser viable, las empresas locales desaparecen y los empleos con ellas.
Este problema tiene nombre y apellido: dumping. Ocurre cuando productos ingresan al país a precios que no responden a una competencia normal, muchas veces por subsidios estatales o por estrategias para ganar mercado vendiendo por debajo de costos. En el Perú, estas prácticas no son solo una percepción: Indecopi ha abierto investigaciones y aplicado medidas concretas.
Según registros de la Organización Mundial del Comercio, entre 2015 y 2025 China concentró el mayor número de solicitudes de medidas antidumping a nivel global, con más de quinientos casos vinculados principalmente a insumos industriales y manufactura.
Un caso reciente y emblemático es el de los lavaderos de acero inoxidable de uso doméstico provenientes de China. Tras una investigación técnica, Indecopi decidió imponer derechos antidumping definitivos por cinco años al concluir que estas importaciones causaban daño a la industria nacional.
La medida fue explicada por la prensa económica como un intento de frenar una competencia desleal sostenida en el tiempo. Gestión detalló el caso y los fundamentos de la decisión.
El acero es otro sector donde el impacto se siente con fuerza. En enero de 2025, Indecopi informó que inició una investigación por presunto dumping en importaciones de tubos de acero laminado en caliente (LAC) provenientes de China.
A raíz de esta investigación, la Sociedad Nacional de Industrias advirtió públicamente que estos productos estarían ingresando al mercado peruano con precios hasta 23% más bajos que los nacionales, obligando a las empresas locales a vender por debajo de sus costos.
En el sector textil, el panorama no es distinto. Indecopi informó que inició investigaciones sobre importaciones de textiles chinos que estarían eludiendo el pago de derechos antidumping, mediante cambios en la presentación del producto.
¿Por qué todo esto importa tanto? Porque el impacto es directo sobre el empleo. Según cifras citadas por la Sociedad Nacional de Industrias en base al INEI y recogidas por la Agencia Andina, la industria manufacturera concentra más de 755 mil empleos solo en Lima Metropolitana, lo que equivale a más del 13% del total de ocupados.
Este deterioro industrial ocurre en paralelo a un crecimiento acelerado de la presencia china en sectores estratégicos del país. Desde mediados de 2024, por ejemplo, el 100% de la distribución eléctrica de Lima quedó en manos de dos empresas estatales chinas. Para la SNI, esta concentración reduce la competencia y genera riesgos para consumidores y proveedores locales.
A ello se suma el control del Megapuerto de Chancay por parte de Cosco Shipping. Un análisis del Financial Times citó a exfuncionarios peruanos advirtiendo que China ha adquirido electricidad, minería y puertos “de un solo golpe”, y que la “llave de paso” del comercio exterior peruano podría quedar fuera del control nacional.
El debate se volvió aún más sensible tras el estallido del “Chifagate” en enero de 2026, que colocó al presidente José Jerí bajo investigación fiscal por presunto tráfico de influencias, luego de revelarse reuniones no registradas con el empresario chino Zhihua Johnny Yang.
En el fondo, el problema no es la inversión extranjera ni el comercio. El problema es qué pasa cuando un país deja de producir y se acostumbra solo a importar. Cuando cierran fábricas y se pierden empleos industriales, lo que desaparece no es solo una empresa: se pierden capacidades, conocimiento y oportunidades de trabajo que luego son muy difíciles de recuperar.
La pregunta, entonces, ya no es si China seguirá expandiéndose en el Perú. La pregunta es si el país está preparado para proteger su industria y su empleo, antes de quedarse sin ambos en el camino.