Tensión en el T-MEC: Trump califica de “irrelevante” el tratado mientras México advierte sobre la amenaza de China
El futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha entrado en una fase de máxima incertidumbre. Durante una reciente visita a una planta de Ford en Detroit, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sacudió los cimientos del comercio regional al afirmar que su país “no necesita” los productos fabricados por sus vecinos y calificar el acuerdo como algo “irrelevante”. Estas declaraciones han encendido las alarmas en los sectores industriales, justo cuando se acerca la revisión obligatoria del pacto en julio de 2026.
La postura de Trump: El regreso del proteccionismo radical
Fiel a su política de «América Primero», Trump aseguró que su prioridad es que los bienes, especialmente los automóviles, se fabriquen íntegramente en territorio estadounidense. El mandatario fue tajante al señalar que no le importa si el tratado expira, sugiriendo que las empresas de todo el mundo se están mudando a Estados Unidos por su propia cuenta. «Quiero que a Canadá y México les vaya bien, pero el problema es que no necesitamos sus productos», declaró el mandatario, sugiriendo que está dispuesto a dejar vencer el acuerdo para buscar condiciones aún más agresivas para sus socios.
Este endurecimiento de la retórica se interpreta tanto como una estrategia de negociación como una advertencia real para la industria automotriz, la cual ha desarrollado durante décadas una cadena de suministro profundamente interconectada. Empresas como Ford ya han expresado su preocupación, señalando que los cambios arancelarios y la inestabilidad del tratado podrían otorgar ventajas de costos masivas a competidores extranjeros, como los fabricantes japoneses.
La respuesta de México: Competitividad frente al gigante asiático
Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió con firmeza la vigencia del T-MEC, asegurando que la integración comercial no es solo un beneficio, sino una necesidad estratégica para Estados Unidos. Según la mandataria, la unión de América del Norte es la herramienta más poderosa que tiene la región para enfrentar la competencia económica con China. Sheinbaum subrayó que las economías de los tres países están tan entrelazadas que una ruptura sería perjudicial para los propios empresarios estadounidenses, quienes, según ella, son los defensores más entusiastas del acuerdo.
Para México, la confianza en el país sigue vigente, citando como ejemplo recientes adquisiciones millonarias de empresas norteamericanas en sectores como el de transformadores eléctricos. La presidenta destacó que, más allá de la retórica política, la realidad de las plantas de producción y los flujos de capital demuestran que la región funciona como un bloque único e inseparable.
El factor 2026: Entre el Mundial y la revisión comercial
El año 2026 se perfila como un momento histórico y contradictorio para América del Norte. Mientras los tres países celebrarán de manera conjunta el Mundial de Fútbol, sus equipos negociadores estarán contra reloj para decidir el futuro del T-MEC antes de la fecha límite del 1 de julio. Si no se logra un acuerdo para extenderlo por 16 años, el tratado entrará en un proceso de revisiones anuales que podría desembocar en su expiración definitiva en 2036.
Expertos coinciden en que la presión será máxima para el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, quien busca reducir la incertidumbre lo antes posible. La gran pregunta que queda en el aire es si Trump cumplirá su amenaza de abandonar el pacto que él mismo impulsó en su primer mandato, o si estas declaraciones son el primer golpe en un tablero de ajedrez donde el acceso al mercado estadounidense es la pieza más valiosa.