La «Dinámica Virtuosa» del Perú: Minería y estabilidad financiera blindan un crecimiento sostenido hasta 2031
Perú se consolida como uno de los referentes de estabilidad en América Latina al entrar en lo que los expertos denominan una «dinámica virtuosa». Según las proyecciones más recientes del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Banco Central de Reserva (BCRP), el país no solo ha logrado domar la inflación, sino que ha trazado una hoja de ruta que garantiza un crecimiento promedio anual del 3,2% para el periodo 2026-2031. Este avance está anclado en un ambicioso despliegue de inversión privada y una gestión monetaria que es la envidia de la región.
El escudo de la estabilidad: Inflación bajo control
Uno de los mayores logros del país es su envidiable salud macroeconómica. Perú cerró el año pasado con una inflación del 1,5%, la cifra más baja en ocho años y una de las pocas en el mundo que se ubica cómodamente dentro del rango meta. Adrián Armas, gerente de estudios económicos del BCRP, destaca que indicadores como el consumo de cemento y el empleo formal muestran una tendencia al alza que respalda un crecimiento del 3% para este 2026. Esta solidez financiera ha permitido mantener la tasa de interés de referencia estable en un 4,25%, enviando una señal de confianza y predictibilidad a los mercados internacionales.
Minería e infraestructura: Los motores del mediano plazo
La administración del presidente José Jerí ha identificado a la inversión privada como el motor indispensable para dinamizar la economía. Según la ministra de Economía, Denisse Miralles, el crecimiento del 3,2% proyectado para el próximo lustro depende directamente de la ejecución de proyectos estratégicos. En el sector minero, el inicio de obras en yacimientos como Zafranal, Tía María y la optimización de Cerro Verde son piezas clave, a las que se sumarán en el mediano plazo megaproyectos de la talla de La Granja, Michiquillay y Los Chancas.
Paralelamente, la infraestructura logística está viviendo una transformación sin precedentes. La segunda etapa del megapuerto de Chancay se perfila como el gran nodo comercial del Pacífico, potenciando la conectividad y reduciendo costos logísticos. Estos desarrollos, sumados al reacondicionamiento de lotes de hidrocarburos, no solo fortalecerán la industria extractiva y la construcción, sino que generarán un efecto multiplicador en el empleo y los ingresos de los hogares.
Impacto social y el factor electoral
El objetivo final de esta estrategia, según el MEF, es que la inversión de gran escala se traduzca en una mejora real del poder adquisitivo de las familias peruanas. Se espera que el gasto privado asociado a estas obras fortalezca el consumo doméstico, manteniendo la demanda interna como un pilar de estabilidad laboral. No obstante, el camino tiene sus matices: el BCRP advierte que el ritmo de crecimiento podría moderarse ligeramente en los primeros meses de 2026 debido a la incertidumbre natural que generan las elecciones presidenciales de abril, aunque hasta el momento el mercado se mantiene resiliente.
En definitiva, Perú apuesta por consolidar la confianza del inversionista a través de una política económica previsible y una agilización de proyectos. Con una balanza de pagos sólida y un déficit fiscal a la baja, el país se prepara para convertir sus recursos naturales y su envidiable control de precios en un ciclo de prosperidad que beneficie a todos los sectores de la sociedad en los años por venir.