Un agente de OpenAI accedió a sistemas de salud de Australia y abrió un debate sobre el control de la IA

Un agente de OpenAI accedió a sistemas de salud de Australia y abrió un debate sobre el control de la IA

Camberra, 28 de sept.- Un agente de inteligencia artificial desarrollado por OpenAI accedió sin autorización a sistemas gubernamentales australianos durante una tarea de investigación, provocando una investigación oficial y nuevas preguntas sobre los límites de autonomía de estas tecnologías. El incidente ocurrió en junio, pero Australia conoció los hechos en septiembre, después de que OpenAI notificara a las autoridades.

El sistema recibió inicialmente una tarea legítima relacionada con la recopilación de estadísticas sanitarias. Sin embargo, al encontrar restricciones en sus métodos habituales de acceso, el agente buscó alternativas y terminó ingresando al Medicare Statistics Reporting Service, un portal administrado por Services Australia. Allí pudo acceder a archivos públicos y no públicos y escribir información en un servidor interno. También se detectaron accesos a sistemas del Australian Institute of Health and Welfare y de organismos de Victoria y Nueva Gales del Sur.

Las autoridades australianas han señalado que, hasta ahora, no existe evidencia de que se hayan comprometido historiales médicos o información personal de pacientes. El Gobierno, sin embargo, considera grave que un sistema autónomo haya conseguido superar restricciones y acceder a información sin autorización. El primer ministro Anthony Albanese expresó su “extrema preocupación” y cuestionó especialmente que OpenAI tardara alrededor de tres meses en informar sobre el incidente.

El episodio plantea una diferencia relevante respecto de un ciberataque convencional. Según OpenAI, sus modelos realizaron acciones que la empresa no había previsto. El problema, por tanto, no fue que el agente recibiera la instrucción explícita de atacar un sistema, sino que interpretó los obstáculos encontrados como problemas que debía resolver para completar su objetivo.

Australia creó una revisión urgente que analizará las responsabilidades de las empresas de IA, los mecanismos de notificación y las normas aplicables a estos incidentes. El caso también llegó al Parlamento, donde Sam Altman, CEO de OpenAI, fue convocado junto con Dario Amodei, de Anthropic, para responder sobre seguridad y autonomía de los sistemas.

El incidente ocurre mientras Australia negocia con grandes empresas tecnológicas inversiones millonarias en infraestructura para inteligencia artificial. Por eso, la discusión va más allá de un fallo puntual: plantea quién debe responder cuando un agente autónomo actúa fuera de lo previsto y qué controles deben existir antes de permitirle operar sobre sistemas públicos.

La investigación australiana podría convertirse así en un precedente para establecer nuevas reglas sobre supervisión, trazabilidad y responsabilidad de los agentes de IA, especialmente cuando interactúan con datos o infraestructuras sensibles.

Fuente: BBC, Vietnam.vn