Rebeca Grynspan encabeza la carrera por la Secretaría General de la ONU mientras comienza la Asamblea General
NEW YORK, 22 sep. La elección del próximo secretario general de Naciones Unidas entra en una etapa decisiva con el inicio, este 22 de septiembre, de la 81ª Asamblea General de la ONU en Nueva York. La costarricense Rebeca Grynspan llega a esta semana diplomática como la candidata mejor posicionada en los sondeos informales realizados por el Consejo de Seguridad, en una carrera en la que América Latina concentra buena parte de las candidaturas.
Grynspan, economista, exvicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), obtuvo nueve votos de apoyo en la tercera ronda celebrada el 18 de septiembre, frente a ocho de la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett. Ambas han encabezado las tres rondas realizadas hasta ahora.
Entre los latinoamericanos también figura el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, mientras que la ecuatoriana María Fernanda Espinosa continúa en competencia. La chilena Michelle Bachelet, que había sido otra de las principales candidatas latinoamericanas, anunció el fin de su candidatura después de quedar rezagada en el último sondeo.
Grynspan plantea una reforma de la organización basada en tres ejes: recuperar su capacidad para promover paz y seguridad, hacerla más útil y ágil frente a las crisis y aumentar la rendición de cuentas. Su propuesta incluye simplificar estructuras, mejorar la coordinación, incorporar inteligencia artificial y análisis de datos a las operaciones y establecer mecanismos públicos para medir resultados.
La Asamblea General reúne desde hoy a los representantes de los 193 Estados miembros y constituye uno de los principales espacios diplomáticos del calendario internacional. Aunque todos los países participan en el proceso, la selección del secretario general comienza en el Consejo de Seguridad, donde los cinco miembros permanentes tienen poder de veto. El próximo titular deberá asumir el cargo el 1 de enero de 2027, en un momento marcado por conflictos armados, tensiones geopolíticas y cuestionamientos sobre el funcionamiento de la propia ONU.