Colombia 2026: Entre el «freno» del Banco Mundial y el optimismo de la ONU ante la era Trump

Colombia 2026: Entre el «freno» del Banco Mundial y el optimismo de la ONU ante la era Trump

La economía colombiana se encuentra en una encrucijada de proyecciones para los próximos dos años. Mientras el Banco Mundial ha decidido aplicar un recorte a sus expectativas de crecimiento, situando el avance del Producto Interno Bruto (PIB) en un 2,6% para 2026, las Naciones Unidas mantienen una postura ligeramente más entusiasta, proyectando un 2,7%. Esta diferencia de una décima refleja la alta incertidumbre que domina el panorama global, donde Colombia intenta consolidar una recuperación tras años de choques externos.

Los motores de la resistencia nacional

A pesar de las discrepancias en las cifras decimales, ambos organismos coinciden en qué es lo que mantendrá a flote al país. El crecimiento proyectado se fundamenta en un consumo privado firme y una recuperación gradual de la inversión privada. Tras periodos de tasas de interés históricamente altas, se espera que la flexibilización de las condiciones financieras permita que las empresas y los hogares vuelvan a dinamizar la actividad económica interna.

El «Efecto Trump» y el nuevo orden geopolítico

Sin embargo, este avance no está garantizado. Los informes advierten que Colombia y la región están bajo la influencia de eventos geopolíticos de gran escala, como la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y los constantes conflictos internacionales. Pero el factor de mayor peso es la política exterior de Estados Unidos. La sombra de nuevos aranceles comerciales y el endurecimiento de las políticas migratorias bajo la administración de Donald Trump representan riesgos latentes.

Un cambio drástico en la migración no solo afectaría el flujo de personas, sino que podría reducir drásticamente las remesas, que son un soporte fundamental para el consumo de miles de familias colombianas. Además, el Banco Mundial advierte que cualquier desaceleración de los principales socios comerciales de Colombia podría provocar una caída en los precios de las materias primas, golpeando directamente los ingresos del país.

Desafíos fiscales y sociales en el horizonte

Más allá de las proyecciones de crecimiento, la ONU lanza una alerta preocupante sobre la salud financiera del Estado. El margen de maniobra del gobierno colombiano es cada vez más estrecho debido a los elevados niveles de deuda. Actualmente, los costos por el pago de intereses superan el 5% del PIB regional, una cifra que asfixia la capacidad de invertir en proyectos sociales e infraestructura productiva. Aunque la inflación ha comenzado a ceder, llevarla al rango meta sigue siendo un reto difícil, especialmente con una inflación subyacente que se resiste a bajar.

Colombia frente al espejo regional

En el contexto latinoamericano, el país parece mostrar una mayor estabilidad que gigantes como Brasil o México, cuyas economías se verán más impactadas por los aranceles directos y la incertidumbre sobre tratados comerciales como el T-MEC. Mientras que Argentina espera un rebote más agresivo tras su proceso de estabilización, Colombia se encamina hacia un crecimiento moderado pero constante, condicionado a que la inversión privada finalmente despierte y el entorno internacional no imponga nuevas barreras.